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La provincia ha desarrollado, e incrementado año a año , un gran marco de actividades orientadas al turismo aventura. Los torrentosos ríos que descienden de los Andes permiten la práctica del rafting y el kayak, emociones fuertes que precisan manos decididas en el remo y corazones dispuestos al riesgo y la belleza. Distintas empresas ofrecen estos servicios en los cinco ríos de la provincia. Para los que gustan del agua en otra dimensión, Mendoza cuenta con ocho embalses que permiten hacer canotaje, windsurf, esquí acuático, buceo, navegación a vela, moto náutica, pesca deportiva. Otra variante la constituye la exploración de cavernas. En Malargüe se encuentra la atractiva Cueva del Tigre y la enigmática Caverna de Las Brujas. Esta última es la más importante del país, y aunque hay guías experimentados y un circuito prefijado para recorrerla, su gran extensión no ha permitido dar por concluida la exploración. La montaña acrecienta decididamente sus encantos cuando se la penetra experimentándola de cerca. El trecking y el mountain bike acercan secretos que de otra manera jamás se conocerían. Las cabalgatas son otra posibilidad fascinante, con un atractivo circuito que atraviesa la Cordillera de los Andes y se convierte en una experiencia inolvidable. Los agrestes caminos y huella que se internan en el horizonte, invitando a recorrerlos, pueden ser hechos también en vehículos todo terreno (overlanding). El andinismo puede ser practicado en pequeños y amistosos cerros, hasta la más peligrosa ascensión en el Aconcagua. Este cerro al que los Incas bautizaron en lengua quechua como Centinela de Piedra, es el más alto de Occidente, por lo tanto, meta anhelaba de los escaladores de todos los continentes. En épocas veraniegas la quebrada de los Horcones, situada a su monumental pie se convierte en una verdadera Babel. Para quienes disfrutan del aladeltismo y parapente se practican en los cerros cercanos a la ciudad capital. Todos los programas son ajustados y preparados por los prestadores de servicios, de acuerdo al nivel físico de exigencia y de edad de cada persona, con todas las medidas de seguridad contempladas.
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