San Martín de los Andes

Por Ricardo Caletti

El pueblo fue fundado en 1898, durante la llamada “Campaña al Desierto”, y tuvo un perfil inicial agrícola y maderero, hasta que en la década del 70 cobró un definitivo rol turístico. Hoy es el principal destino de la provincia del Neuquén, con servicios turísticos, de hotelería y gastronomía que son reconocidos por su excelencia en todos los niveles. San Martín de los Andes, a la vera del Lago Lácar, es la cabecera del Parque Nacional Lanín, un área silvestre protegida de 420.000 hectáreas en donde la naturaleza y el hombre conviven en completa armonía. Es un sitio único en el que dos culturas diferentes ocupan un mismo espacio territorial. La cultura Mapuche y la no Mapuche conviven y se enriquecen mutuamente, sin perder sus características, sus respectivas visiones, y marcan juntas una fuerte identidad del sitio, en el que el sentido de pertenencia y el orgullo local resultan una constante.
Durante el otoño, los bosques estallan en colores, los ciervos colorados braman en los valles en su recurrente ceremonia del amor, las hojas crocantes en los senderos deslumbran a cada paso. Es la época de las primeras nevadas, de las neblinas que por las mañanas se levantan de los valles y de los lagos. Es cuando las bandadas se reúnen para migrar y se mezclan con los azules de los humos de la primera leña puesta a arder en los hogares. Este es el entorno urbano de San Martín de los Andes antes del invierno. Es el segmento final de la temporada de pesca deportiva, aún cuando esta actividad se puede seguir desarrollando en el extremo este del Lago Lolog, a sólo 15 km de San Martín de los Andes. Es un tiempo ideal para las excursiones terrestres y lacustres. La navegación por el lago Lácar y Nonthué, o bien por el Huechulafquén y el Epulafquén  resulta inolvidable. Del mismo modo que el recorrido por carretera por la internacionalmente famosa Ruta de los Siete Lagos, entre San Martín de los Andes y Villa La Angostura, o la excursión al volcán Lanín, ingresando en la vecina localidad de Junín de los Andes, o el paseo a Villa Quila Quina, Yuco, Hua Hum o Chachín, en la cuenca de los lagos Lácar y Nonthué. Caminatas, cabalgatas, excursiones en bicicletas de montaña, trekking, buceo, golf en una exclusiva cancha diseñada por Jack  Nicklaus, montañismo, avistaje de aves, el placer de un spa termal de alta gama en Termas de Lahuencó, paseos por senderos del bosque en la montaña, buceo lacustre, navegación a vela, y otro sinnúmero de opciones resultan imperdibles en el otoño y durante todo el año en San Martín de los Andes. Todo lo que quiera, está en un solo lugar. Claro, el colorido impresionante del bosque en los meses previos al invierno parece estallar justo antes de que todo el paisaje quede blanco. Con nieve, San Martín de los Andes es aún más mágico. Ese es el tiempo del esquí y el snowboard en Chapelco. El centro de esquí de nivel internacional que sigue siendo el de siempre, pero que está como nunca, con nuevos medios de elevación y nuevos servicios. Y ese universo blanco es también una invitación impostergable para excursiones guiadas con raquetas para nieve, o para paseos en trineos tirados por perros huskies en medio de los bosques de altura de la montaña. O simplemente para la contemplación desde cualquier rincón de esta porción de la cordillera.
La primavera es el regreso de las aves y de los colores de las flores silvestres, y la resurrección de las cascadas con los progresivos deshielos. Los bosques vuelven a cobrar tonos asombrosos con sus yemas terminales en las que laten las hojas nuevas. Es el momento del inicio de la pesca deportiva, de disfrutar de la soledad de los lagos y los ríos, flotando en sus aguas o en sus riberas. El sol vuelve a brillar cada vez más intensamente, anticipando el verano, en el que San Martín de los Andes suma todos los placeres de la montaña con el de sus playas. Las aguas de los lagos alcanzan temperaturas similares y hasta superiores a las del mar en la costa atlántica bonaerense. Nadar en esas aguas transparentes rodeadas de bosques, montañas, flores y frutos silvestres, es una experiencia para no perderse. Es el tiempo del rafting por los ríos cordilleranos, del esquí acuático, de todas las actividades imaginables en la naturaleza, de adquirir un bronceado de cordillera único.
Todo el año, San Martín de los Andes es el destino perfecto para ese merecido viaje de placer. Los sentidos palpitan a pleno. En los aromas, en las imágenes, en las texturas, en los sonidos o en el intenso silencio de la naturaleza. En los sabores de los platos regionales en base a trucha, ciervo, jabalí, frutas finas, hongos del bosque, en los vinos de los viñedos neuquinos, en los chocolates y en las cervezas artesanales, en los fiambres elaborados con carnes silvestres, en los ahumados que son obra de expertos.. Y en cuanto ese merecido viaje de placer termina, seguramente comienza a tejerse el regreso. Las estadísticas que se llevan adelante en San Martín de los Andes indican que el 63 por ciento de los visitantes, vuelve. Porque este pequeño pueblo mágico resulta un destino turístico imposible de olvidar.

Ricardo Caletti
Fotos Alberto Lapenta

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